lunes, 5 de septiembre de 2011

WALT WITMAN NO ESTÁ DE MODA

En estos tiempos ya ni siquera los más antimainstream, ni siquiera los hipsters se ponen a leer a Witman por voluntad propia.

El asunto es que por algún debraye de mi cabeza se me ocurrió hacer una cajita como ésta...


Que contuviera 25 sobres como estos...


Y que dentro cada sobre llevara impreso un poema de Hojas de hierba.

Entonces me dio por volver a leer a Witman para ver qué fragmentos podían llevar los sobres. La verdad es que sólo lo había leído en la escuela y sin mucho entusiasmo que digamos.

En esas estaba cuando me di cuenta de que sacar fragmentos para ponerlos en sobresitos de té era prácticamente imposible. El libro es tan profuso y desbordante que no se puede aislar una idea de las demás. Es, justamente, como un pastizal enorme con todo y vacas y ríos y cercas de alambre de púas, con todo y la popó de las vacas, con todo y las moscas y el rocío y las maripositas blancas...

No lo había visto así, pero Witman escribió el poema del todo.
("Hice de la guerra un libro", dice)

Si alguien quisiera acercarse a leer a Walt Witman yo le diría que, para empezar, Hojas de hierba no es un libro que se piensa. Es un libro para ser cantado por la mente. Un libro rezo.

Lo malo de Witman es que al inicio de Hojas de Hierba uno se encuentra con cosas medio freaks como que la religión no sé que y que América no sé cuanto... Yo diría que hay que brincarse todo aquello que le suene a uno como un obstáculo. Brincarse indiscriminadamente los versos estrofas y páginas en que vea uno la palabra religión o dios o algún término nacionalista y avanzar, ver en dónde nos engancha, en dónde se pone bueno. Como correr en la pradera y detenerse y correr otra vez.

Habrá quien se siente a analizar todo eso de la semiótica y de la dialéctica, a buscarle la cuadratura al círculo. Y no digo que no sea cosa buena. Que lo hagan, está muy bien. A mí me da un poco de flojera.

La cuestión es que no por trabarse en obstáculos ideológicos debiera uno privarse de una lectura tan desquiciada y genial. No por ponernos prejuicios vamos a hacerle feo a Witman.

Después de brincarse todo aquello que no cuadra, uno se encuentra al poeta, y más adelantito se encuentra también el iluminado.

"Los vivos duermen a su tiempo, los muertos duermen a su tiempo;
y tal cual son ellos, así más o menos, así soy yo;
y cada uno de ellos, y de todos, y de mí, brota esta canción a mí mismo."

http://es.scribd.com/doc/58153287/Hojas-de-Hierba-Walt-Whitman